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El año 2003 fue marcado por una coyuntura internacional favorable, sin ningún problema externo que pudiese comprometer a las economías emergentes. Brasil, sin embargo, optó por adoptar una política monetaria restrictiva durante todo el primer semestre, lo cual afectó directamente al sector productivo y tuvo como resultado la postergación del inicio del proceso de rehabilitación del mercado de trabajo y, consecuentemente, la recuperación de la renta. EL país presentó un crecimiento negativo de su Producto Interno Bruto (PIB)) de -0,2%* en el año.
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Algunas características propias de Paraná dieron al Estado un ritmo de crecimiento diferente al de los demás Estados de la Federación, para el año de 2003, si tenemos en cuenta que su PIB creció 3,4%*, índice superior al promedio nacional. Esta evolución se debe tanto a factores estructurales, como a la localización geográfica y la disponibilidad de infraestructura, como a factores coyunturales y de desarrollo de las competencias propias de Estado. Estos dos últimos aspectos se dan simultáneamente en la medida en que Paraná desarrolla un mayor dinamismo en las actividades referentes al agro, principalmente en aquellas que, aprovechando la recuperación de la economía mundial, presentan una mayor demanda externa y mayor cotización en los mercados. Las ganancias de cualidad y de productividad obtenidas en la producción regional permitieron la ampliación de mercados, como en el caso de la soja, en China, y de carnes, en Europa.
Basado principalmente en el mercado externo, el sector industrial paranaense obtuvo un aumento de 3,0% en la producción en el año 2003, en cuanto el crecimiento medio de la producción industrial nacional se limitó a 0,3%. Doce segmentos industriales en el Estado presentan una evolución positiva, con destaque para el sector mecánico, que tuvo aumento de 18,9% en la producción e influenció el resultado general debido a su relevancia. El sector comercial continuó trayendo inversiones de grandes supermercados y centros comerciales, atraídos principalmente por la renta promedio del Estado (que, de acuerdo con las encuestas, es superior a la media nacional - aunque, a ejemplo de los que sucedió en todo el país, la renta Estatal haya sufrido una retracción en 2003 debido a la política económica vigente y los reflejos en el sector productivo).
Escenario de la Regulación
En el escenario de la regulación, el año 2003 fue marcado por intensas discusiones respecto a la introducción del nuevo modelo del sector eléctrico, envolviendo los agentes y los órganos de la Unión. El proceso terminó con la publicación, el 11 de diciembre, de la Medida Provisoria 144, convertida en la Ley nº. 10.848, de 15 de marzo del 2004, en la cual fueron establecidas las directrices básicas para los servicios de distribución, generación y transmisión de energía eléctrica.
La actividad de distribución pasó a ser orientada para el servicio en red y venta a consumidores fijos, la cual no podrá estar vinculada con las actividades de generación, transmisión y comercialización. En el nuevo modelo, la compra de energía para suplir, se dará principalmente por medio de licitación, vía CCEE (pool), siendo vedado el auto-suplimiento. Sin embargo, COPEL busca en la justicia el reconocimiento de Aneel una adición del Contrato Inicial hasta el año de 2015. La Compañía pretende la remuneración justa de las inversiones hechas en la generación y la modicidad de tarifas.
Otros aspectos de fuerte impacto en la actividad del sector fueron: la definición de las metas de universalización del servicio de energía eléctrica; los programas de incentivo a la generación de energía eléctrica a través de fuentes alternativas - Proinfa-; el inicio del proceso de revisión de las tarifas ordinaria de COPEL, que se cerrará en junio de 2004; y el financiamiento para las distribuidoras en consecuencia de la postergación de la Cuenta de Compensación de Variación de Valores de Ítems da Parcela A - CVA. El 20/10/03, el BNDES autorizó a COPEL el financiamiento de $ 180 millones de reales, referentes al aplazamiento de la CVA de junio del 2003 para junio del 2004, conforme Resolución Interministerial MME/MF nº 116/03. Sin embargo, pocos días después, por medio de la Ley nº 10.762/03 - que creó el Programa de Apoyo a las Concesionarias de Distribución de Energía Eléctrica - el financiamiento fue vetado a las empresas estatales, alcanzando a la Compañía. Para justificar el veto, fue alegado que el financiamiento para las empresas estatales de energía debe ser considerado como extralimite, y reglamentado por el Consejo Monetario Nacional. El 12/03/04, el Ministerio de Minas y Energía encaminó un oficio al Ministerio da Hacienda solicitando autorización para el referido financiamiento, autorización que todavía no fue dada.
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